
Egipcios y judíos embalsamaban a sus muertos con la savia aromática del tronco de algunos árboles extraída por incisión. Los aceites esenciales contenidos en el líquido, al oxidarse en contacto con el aire, se convierten en resina y en los ácidos benzoico y cinámico, que también tienen cierto efecto analgésico. Recordar que María de Magdalá untó con bálsamo los pies de Jesús. La palabra proviene del latín balsamum, y ésta del griego balsamon, que tendría origen oriental.
Referencia: www.elcastellano.org