
A pesar de que los analgésicos opioides son la piedra angular en el manejo del dolor moderado-severo agudo y crónico, y a pesar de su demostrado favorable perfil de riesgo/eficacia y costo/eficacia, su utilización en la práctico clínica, en nuestro continente, es muy limitada. En América Latina, la población en general y, más grave aún, los profesionales de la salud son "opiofóbicos" esto es debido a falta de conocimientos básicos de farmacología, legislaciones coercitivas y a temores infundados, entre otras causas.
Opiofobia: Existe excesivo temor a la utilización de analgésicos opioides para el tratamiento del dolor. Este temor es totalmente infundado y sin fundamento alguno, y se debe en parte a la confusión que existe en los conceptos de: tolerancia, adicción y dependencia física. Estas palabras describen fenómenos fisiológicos que NO son sinónimos, como veremos a continuación.
Tolerancia: Significa que con el paso del tiempo, se requiere aumentar la dosis del analgésico, para alcanzar el mismo nivel de alivio del dolor observado inicialmente. Es una propiedad farmacológica, no exclusiva de los opioides que también la comparten los anestésicos locales o los vasopresores. Por ejemplo, en los pacientes con dolor por cáncer, los requerimientos de opioides permanecen estables por tiempos prolongados y solo es necesario aumentar los dosis cuando la enfermedad progresa o cuando aparecen nuevas metástasis. La explicación de este fenómeno puede ser farmacocinética (por ejemplo, aumento en el metabolismo o en lo velocidad de eliminación) o farmacodinámico (p. ej: disminución en el número de receptores o de su capacidad de respuesta). La tolerancia usualmente no limita lo efectividad del tratamiento con opioides, pues el clínico tiene lo opción de aumentar la dosis o de cambiar de opioide (rotación de opioides).
Dependencia física: La dependencia física no es sinónimo de "dependencia psíquica" o "adicción". Lo dependencia física es un fenómeno de adaptación neurofisiológica que se expresa como "síndrome de abstinencia" cuando el fármaco es suspendido bruscamente. La dependencia física es una propiedad farmacológica común a muchos medicamentos, como los antihipertensivos o los corticoides. Por lo tanto siempre debe hacerse disminución progresiva de la dosis del analgésico opioide para evitar su aparición.
Adicción: Es un fenómeno psíquico y de comportamiento, en el cual existe la imperiosa necesidad de usar el opioide, no para controlar el dolor, sino para lo obtención de un estado anímico especial. Contrario a lo que podría pensarse, los pacientes que reciben opioides para el manejo del dolor presentan con más frecuencia disforia y no euforia.
Estudios prospectivos han determinado que es muy bajo el riesgo de adicción cuando se usan opioides para el manejo del dolor: 1 en 30,000 y se presenta en pacientes con historia de abuso de fármacos y antecedentes de problemas psicológicos.
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